HISTORIA
PISCO AMAT
Por una nueva Era de Oro, con elegancia, alegría y orgullo nacional.
Desde Lima, capital del Virreinato del Perú, se gobernaba un vasto territorio que se extendía desde el istmo de Panamá hasta los confines de la Patagonia.
El Pisco encontró su Edad de Oro: acompañó la vida social, las tertulias y las celebraciones de una capital que se sabía —y se sentía— el corazón de América.
Desde la llegada de los españoles se inició la producción de vino y desarrollo el aguardiente de uva que hoy conocemos como Pisco.
En la década de 1590 las exportaciones de vino peruano a España afectaron a los productores de la península quienes con sus influencias prohibieron la importación de vino procedente del Peru, lo que impulsó la producción y exportación del Pisco.
Durante el Gobierno del Virrey Amat y Junyet (1761-1776) Lima era una ciudad vibrante, sofisticada y abierta al mundo, gracias al impulso en la remodelación de la Alameda de los Descalzos y la construcción del Paseo de las Aguas y la Plaza de toros de Acho, además de arreglar los caminos que promovieron el comercio interno y facilitando más exportaciones donde el Pisco floreció.
El Pisco es un “Eaú de vie” de uva en su forma más pura y ejemplar, que conserva íntegramente el aroma, el sabor y la estructura de su fruta original como ningún otro en el mundo, siendo admirado tanto en Peru como en Europa.
El Pisco es arte líquido, herencia cultural y reflejo luminoso de una tierra extraordinaria.
Y es en esta época cuando el Pisco vive su verdadera Edad de Oro, cuando Lima se convierte en el corazón cultural del virreinato. Las noches limeñas se llenan de música, encuentros y elegancia, dando forma a una vida social vibrante y refinada.
Fue entonces cuando el Pisco encontró su escenario ideal: tertulias, bailes y celebraciones en una Lima festiva, sensual y sofisticada. Allí brilló como emblema de distinción y alegría, acompañando a una ciudad que celebraba el arte, la conversación y el placer de compartir.
El Pisco brillaba por su presencia constante: En todo momento, en todo lugar y en toda ocación. Era el compañero natural de la vida social limeña, desde reuniones íntimas hasta grandes celebraciones.
En esos años también floreció la gastronomía limeña, fruto del encuentro entre los productos del Perú y las técnicas europeas. En las tertulias y banquetes, los dulces conventuales, los platos criollos nacientes y los brindis con Pisco marcaron el surgimiento de un nuevo gusto: el criollo, símbolo de refinamiento y orgullo peruano.
Pisco AMAT recoge ese legado y lo eleva con la Uvina, una cepa oriunda del Perú y única en el mundo. Nacida tras la crisis de la filoxera en 1863, surgió de una mutación espontánea en los valles de Lunahuana, Pacaran y Zúñiga, una creación natural del Perú. Actualmente está en proceso de registro en Francia como Uva Peruana.
La Uvina, de cuerpo estructurado y carácter robusto, despliega aromas de hierbas frescas, frutas maduras y un sutil eco al Olivo. Su paso es firme pero suave, sin raspar la garganta.
Hoy con Pisco AMAT, ese legado renace. Aspiramos a conducir al Pisco hacia una nueva Edad de Oro, una era en el Eau-de-Vie peruano vuelva a ser el licor preferido por su gente y recupere su lugar en el escenario internacional, brillando nuevamente entre los grandes del mundo, como lo hizo durante el gobierno del Virrey AMAT.